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Relaciones interraciales: fetiche oculto y aberración parcial

Teniendo en cuenta un poco sobre mi percepción y experiencias personales de cómo se mueve el panameño con sus gustos, siento que él (no todos, obviamente) tiene una atracción muy notable por personas opuestas en materia de apariencia física, es decir, si es de tez trigueña o morena, mataría por una persona blanca. Inclusive, siempre he pensado que “pa’ negra yo” y estoy más que consciente de que me agrada que mi pareja sea de piel clara sólo por el hecho de que me gusta variar por lo que ya soy. Cabe acotar que también me han gustado negros, chinos e indostanes. Al final, para gustos están los colores y yo con los gustos ajenos no me meto.

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Sin embargo, siento que en los últimos tiempos hay una tendencia fuerte a la hora de apreciar una pareja interracial, empezando con que se ve con mucha fascinación innecesaria a la persona con piel blanca como una persona admirable sólo por el hecho tener a su lado a una persona con un tono de piel “no tan superior” como la persona en cuestión. Si no me creen, sólo escuchen a ciertos padres decirle a su retoño que le toca “mejorar la raza”. Mi interrogante empieza aquí: ¿qué es exactamente es lo que hay que mejorar?

A raíz de esto, las personas empiezan a cavilar sobre cómo serían los hijos de esta extraña y fascinante mezcla, que si “¡morenito con los ojos claros se va a ver divino!”, “un poquito más claro que el papá y definitivamente sin ese pelo tan duro” o “con el cabello claro y rizado como el tuyo”. Superficialmente podemos pensar que estos comentarios son de lo más inocentes y adorables, cuando en realidad sí tenemos un problema con nuestra identidad, hay un problema con el color de nuestra piel, hay un problema con mi tipo de cabello, hay un problema con mis labios gruesos y mi nariz ancha.

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Enfocando el tema de manera distinta y remontándome a otra época en donde sólo ver a una persona blanca con una negra (si la segunda persona en cuestión no era tu empleado doméstico) era infringir la ley y era casi obligatorio mezclarse con personas de la misma raza, aún existen personas en el que les es un problema grave el sólo pensar que un miembro de la familia está unida con una persona de otra tez, entiéndase tanto familias blancas como familias negras. Créanme, me he topado con familiares indicándome que es una “traición a la raza”, “ahora te crees blanca” y una clásica: “there is nothing like a black brother”. Entiendo perfectamente el trasfondo de estos argumentos. Sin embargo, son raciocinios vacíos.

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Siento que parte de la aceptación de las personas de manera individual viene del hecho de que no hay nada malo con mi identidad, y que tampoco es una falta severa el ver a otras personas que no son del mismo color que me recubre. La discriminación hacia otras personas y el odio étnico hacia nosotros mismos impide el progreso de millones de personas a nivel mundial. Muy por el contrario, la unidad fortalece la capacidad de evolución como sociedad. Y bueno, habrán personas muy identificadas con los perros que ven todo blanco y negro, yo en cambio visualizo este mundo en el que me toca vivir y convivir como una unidad prismática.