4886397967_20f0989b31_b-300x200

No es fácil ser negra en un país con mentalidad de blanco

Acotación: este tipo de argumentos no aplica para todas aquellas personas que han decidido mantenerse su cabello alisado.

Es de conocimiento general que el cabello de una negra NO-ES-FÁCIL por muchas razones que podría explayarme desarrollando, pero básicamente se resume así: o te echas alisado/keratina/chocoterapia/su químico de mayor preferencia o te vas por lo natural y aceptas lo que el destino tiene deparado para ti.

11138958514_2ef4f10b4f_c

Como soy del equipo “cabello natural”, hay muchísimos retos que me ha tocado afrontar no sólo desde el 2009, año en que me decidí trazar el nuevo destino de mi cabello, sino que de mucho tiempo atrás, en donde los colegios (tanto públicos como privados) exigen de manera muy sutil la eliminación de los arreglos con trenzas en el cabello. Es decir, si de niña me vienen lavando el coco desde mi tierna escuelita de que mi cabello natural tiene algo malo, entonces, ¿qué me deparará mi carrera universitaria y profesional?

4886397967_20f0989b31_b

Cabe destacar que mi valiosa madre fue un ente guerrero para mantener mi cabello natural hasta el final de mi inocencia e inicio de mi greñuda rebeldía, en donde para ella jamás iba a crecer y por ella me sentaría entre sus piernas para que me peinara mis largas trenzas hasta que volviera Cristo a la tierra.

Por mi paz mental, mis años universitarios pasaron de maravilla ya que aún entraba de manera casi intacta en mi mentalidad de creerme blanca, pero no todo fue arcoíris y unicornios, qué va. Aún recuerdo con mucho cariño a dos jóvenes de la comunidad Rastafari, que con mucho dolor tuvieron que eliminar los bellos tejidos que adornaban sus cabezas, ya que no eran permitidos en sus respectivos lugares de trabajo (aunque fuese un tema de religión o creencia).

6541093387_114608d60a_b

Cuando decidí irme a estudiar a Estados Unidos con mi pequeño afrito, caí en cuenta que varios conocidos me catalogaron de tener un preppy style , traducido en buen panameño a tener actitud en todos los sentidos de ser algo que no era en realidad. Por otro lado, hubo mucha gente que me felicitó por aceptar mi cabello y tener un buen estilo propio, ya que en ese tiempo no se estilaba nada de eso de tener afro ni cabello rizado natural. Podrán entender que vivía halada entre una convicción y la aceptación por mi amor propio.

Fue ahí donde poco a poco me fui encontrando a mi misma, en donde la balanza no tiraba del todo de un extremo o al otro, sino que fue quedándose poquito a poquito en el medio. Y en ese camino, vi a mucha gente que sentía la necesidad de llevarme a tocar fondo con sus comentarios negativos, en donde mi cabello era “feo”, en donde “te quieres dejar ese cabello así porque eres muy perezosa de peinarte” (negras diciéndole esto a una negra), en donde “no se permite ese tipo de cabello ya que no va con los lineamientos de esta empresa”. Creo que esto fue gasolina para seguir adelante con este trayecto, en donde no tenía que demostrarles que estaban equivocados, sino demostrarme a mí misma que por mucho tiempo traté de sofocar quién era, y al final ayudaron a pulir ese diamante en bruto para sacar lo mejor de mí.

175585405_ed4771643c_b